DURACIÓN Y FRECUENCIA ENTRE LAS TOMAS
El tiempo que cada bebé necesita para
completar una toma es diferente para cada bebé y cada madre
y también varía según la edad del bebé
y de una toma a otra. Además, la composición de la
leche no es igual al principio y al final de la toma, ni en los
primeros días de vida o cuando el bebé tiene 6 meses.
La leche del principio es más aguada pero contiene la mayor
parte de las proteínas y azúcares; la leche del final
de la toma es menos abundante pero tiene más calorías
(el contenido en grasa y vitaminas es mayor). Tanto el número
de tomas que el niño realiza al día, como el tiempo
que invierte en cada una, es muy variable por tanto y no hay que
establecer reglas fijas. Es mejor ofrecer el pecho “a demanda”.
Un niño puede desear mamar a los 15 minutos de haber realizado
una toma o por el contrario tardar más de 4 horas en pedir
la siguiente, aunque al principio, durante los primeros 15 ó
20 días de vida, es conveniente intentar que el niño
haga al menos unas 8 tomas en 24 horas. Tampoco es aconsejable que
la madre o quienes la acompañan limiten la duración
de cada toma, el bebé es el único que sabe cuándo
se ha quedado satisfecho y para ello es importante que haya tomado
la leche del final de la toma. Lo ideal es que la toma dure hasta
que sea el niño quien se suelte espontáneamente del
pecho.
Algunos niños obtienen cuanto necesitan
de un solo pecho y otros toman de ambos. En este último caso,
es posible que el niño no vacíe completamente el último,
por lo que la toma siguiente deberá iniciarse en éste.
Lo importante no es que el niño mame de los dos pechos sino
que se vacíe completa y alternativamente cada uno de ellos,
para evitar que el acumulo de leche pueda ocasionar el desarrollo
de una mastitis y para que el cuerpo de la madre acople la producción
de leche a las necesidades de su hijo. Por ello, se recomienda permitir
al niño terminar con un pecho antes de ofrecer el otro.
Aunque
el niño tome el pecho muy a menudo o permanezca mucho tiempo
agarrado en cada toma, ello no tiene porqué facilitar la
aparición de grietas en el pezón si la posición
y el agarre del niño son correctos.